



Sabina colecciona libros antiguos. En su casa, 10.000 títulos decoran las paredes.
Es una afición que comparte, y con la que compite a la búsqueda de las ediciones más deseadas, con sus amigos García Montero y el editor Chus Visor, otros dos adictos al olor del papel impreso.
Y el Capote de Manolete, protegido por un cristal como cartapacio ,carpeta, cartera, portafolios, cuaderno, libreta o como quiera Javier llamarle.






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