






Mis papeles, mis papeles, repetía una y otra vez, como si fuera “Oogie Boogie Man” de “Pesadilla antes de Navidad” lamentándose de “mis gusanos, mis gusanos…” ante su inevitable muerte…
No podía ser, mi chibalete de purita maderita, mi papel de imprimir que no debe tener demasiada humedad, mi mesa de arreglos de madera notarial, mis estanterías de cartón diseñadas por Daan Roosegaarde, mi magnífica Silla de Cartón "Easy Edges Wiggle Side Chair", mis estanterías del IKEA de madera maciza que no procede de selvas vírgenes, mi mesa de dibujo Modelo “Elite Leonar” , mis caballetes de madera, el de pino y el haya, mis altavoces Bang & Olufsen, mis telas de seda especiales para impresión, mi maravillosa Minerva modelo Boston, sobre su soporte de madera…todo…
Todo al acecho de aguas fecales que rebosaban de los colectores de San Juan, ni la canalización del Juncaret, ni san siete en zapatillas; en pijama, sin cenar, con una escoba en la mano y un cigarrillo en la boca, como las porteras francesas, no pudo ocurrírseme otra cosa, y a voz en grito, y ante todos los vecinos recogiendo agua a cubos, proferí un alarido:
¡Viva Alperi ¡.
Desde entonces no soy la misma, me miran raro…mecahis con mi subconsciente.
No podía ser, mi chibalete de purita maderita, mi papel de imprimir que no debe tener demasiada humedad, mi mesa de arreglos de madera notarial, mis estanterías de cartón diseñadas por Daan Roosegaarde, mi magnífica Silla de Cartón "Easy Edges Wiggle Side Chair", mis estanterías del IKEA de madera maciza que no procede de selvas vírgenes, mi mesa de dibujo Modelo “Elite Leonar” , mis caballetes de madera, el de pino y el haya, mis altavoces Bang & Olufsen, mis telas de seda especiales para impresión, mi maravillosa Minerva modelo Boston, sobre su soporte de madera…todo…
Todo al acecho de aguas fecales que rebosaban de los colectores de San Juan, ni la canalización del Juncaret, ni san siete en zapatillas; en pijama, sin cenar, con una escoba en la mano y un cigarrillo en la boca, como las porteras francesas, no pudo ocurrírseme otra cosa, y a voz en grito, y ante todos los vecinos recogiendo agua a cubos, proferí un alarido:
¡Viva Alperi ¡.
Desde entonces no soy la misma, me miran raro…mecahis con mi subconsciente.

























